La corrupción puede ser la diferencia entre vida y muerte

Monday, 18 July 2016

La corrupción en el sector de la salud puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte, y a menudo son las personas más pobres del mundo las que son afectadas más. ​
 

En este artículo está escrito en conjunto por Sophie Peresson, Directora de Phamaceuticals & Heathcare Programme (Programas Farmacéuticos y Asistencia Sanitaria), Transparency International (Transparencia Internacional), y Kawaldip Sehmi, Director Ejecutivo de la IAPO, y explora los mayores problemas acerca de los sistemas de salud éticos y responsables.​
 

Si queremos aprovechar plenamente de la inversión fructífera en cobertura sanitaria universal, debemos prevenir la corrupción, el soborno, la malversación local e internacional, el abuso de influencia en la toma de decisión y el lavado de moneda en la salud pública, los centros de salud, los bienes, servicios, medicinas y programas.​
 

Objetivos y metas mundiales​

Aunque se han hecho progresos significativos al intentar alcanzar Los Objetivos de Desarrollo del Milenio antes del 2015, muchas áreas se quedaron intactas sin progreso hacia los objetivos. Una de las razones fue la falta de transparencia y responsabilidad en el desarrollo y la gobernanza.

Bajo los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs), específicamente el Objetivo 16, metas y objetivos fueron establecidos para establecer instituciones fuertes, en particular en los sectores de la salud, para:

  • Reducir notablemente, en todas partes, todas las formas de violencia y las tasas de mortalidad relacionadas (16.1)
  • Promover el estado de derecho a los niveles nacional e internacional y asegurar acceso igualitario a la justicia para todos (16.3)
  • Reducir considerablemente la corrupción y el soborno en todas sus formas (16.5)
  • Desarrollar instituciones eficaces, responsables y transparentes a todos niveles (16.6)
  • Asegurar una toma de decisión oportuna, inclusiva, participativa y representativa a todos niveles (16.7)
  • Ampliar y fortalecer la participación en los países en Desarrollo en instituciones de gobernanza mundial (16.8)

Para el sector de la salud, esto significa la integración de buenas prácticas de gobernanza en la formulación de política y su implementación para reducir el riesgo de corrupción. ​
 

Luchar contra la corrupción (el abuso del poder conferido para provecho propio)​

La corrupción en el sector de salud puede significar la diferencia entre vida y muerte. Los pobres son los más afectados. Los profesionales de la salud pueden cobrar tarifas no oficiales para atender a los pacientes. Pueden exigir sobornos por medicación que en realidad es gratuita. O pueden permitir que pacientes que los sobornen se salten la cola. La corrupción también cuesta vidas cuando se venden medicamentos falsos o adulterados en los servicios de salud.

Sin una verificación apropiada de parte de los reguladores, los fondos de la salud pública pueden fácilmente desaparecer. La corrupción tiene un impacto corrosivo sobre la salud. Impacta negativamente los presupuestos de salud pública, el precio de los servicios de salud y de los medicamentos, y la calidad del cuidado sanitario proporcionado. Por lo tanto, es importante prevenir los abusos y reducir la corrupción para aumentar los recursos disponibles en salud, utilizar de manera más eficaz los recursos existentes y, por fin, mejorar el estado de salud general de la población.

Los estudios del Banco Mundial han comprobado que, en unos países, nada menos de 80% de los fondos de salud, excluyendo el pago de sueldos, nunca llegan a los establecimientos de salud. Ministros y administradores de hospitales pueden desviar millones de dólares de los presupuestos de salud o pueden aceptar sobornos. Eso distorsiona la política y deniega a la población el acceso a los hospitales, medicamentos y personal cualificado. Fondos robados obstaculizan también los esfuerzos superar desafíos sanitarios tal como la malaria y el VIH/SIDA.

La corrupción no es un problema que existe solamente en los países en desarrollo. Los países ricos pierden millones de dólares cada año en fraude de seguro y corrupción. Por lo tanto, la corrupción es un desafío mundial. 

La corrupción en el sector de salud puede significar la diferencia entre vida y muerte. Los pobres son los más afectados. Los profesionales de la salud pueden cobrar tarifas no oficiales para atender a los pacientes. Pueden exigir sobornos por medicación que en realidad es gratuita. O pueden permitir que pacientes que los sobornen se salten la cola. La corrupción también cuesta vidas cuando se venden medicamentos falsos o adulterados en los servicios de salud.​

Transparencia ​

La transparencia e información pública sobre el costo y la calidad mejor es esencial para ayudar a proveedores a mejorar su trabajo con una evaluación comparativa de su rendimiento y ayudar a los pacientes en la toma de decisión informadas sobre su atención sanitaria. La transparencia es también importante para elevar las reglas de juego. La práctica generalizada de cobrar a los pacientes diferentes precios por el mismo cuidado es inherentemente desigual, por ejemplo cuando los no asegurados pagan más que otros pacientes.

En la asistencia sanitaria, la transparencia implica la disponibilidad de información para la población, como los presupuestos de salud, indicadores de rendimiento y los precios de los medicamentos. La rendición de cuentas requiere que los individuos e instituciones respondan a los que se verán afectados por las decisiones o acciones tomadas por ellos, como por ejemplo internamente para organismos específicos o públicamente a las comunidades. A menudo son políticas que se pueden encontrar a nivel mundial, pero son pocas y aisladas, o de lo contrario son políticas nacionales excepcionales.
 

Rendición de cuenta

Grupos de ciudadanos fuertes e independientes desempeñan un papel fundamental para garantizar que el gobierno, las instituciones de salud y los programas de salud tienen que rendir cuentas a las comunidades que están diseñados para servir. La responsabilidad se manifiesta en los procedimientos y procesos por los cuales una parte justifica y se hace responsable de sus actividades.

La esencia de la rendición de cuenta es la responsabilidad – ser responsable quiere decir tener la obligación de responder a las preguntas con respecto a las decisiones y / o acciones. Hay dos tipos de preguntas: la provisión de información y justificación, y lo que se hizo / gastó y ¿por qué? Las sanciones constituyen la otra característica definitoria de la rendición de cuentas.

Definir la responsabilidad está relacionado también con los mecanismos específicos de rendición de cuentas de tres categorías diferentes: financiera, rendimiento, y responsabilidad política/democrática. 

  • La responsabilidad financiera se preocupa de rastrear y informar la distribución, los gastos y la utilización de los recursos financieros, utilizando herramientas de auditoria, presupuesto y contabilidad.  
  • La responsabilidad de rendimiento se refiere a la demostración y contabilidad del rendimiento ante metas acordadas. Su enfoque es en servicios, rendimientos y resultados.
  • La responsabilidad política/democrática tiene que ver con  las instituciones, procedimientos y mecanismos para asegurar que el gobierno entregue sus promesas electorales, cumpla con la confianza del público, junta y representa los intereses de ciudadanos, y responda a las preocupaciones y necesidades sociales. El proceso político y las elecciones son las vías principales para este tipo de rendición de cuenta, pero esto involucra también el proceso de la toma de decisiones. Una preocupación esencial es la equidad, donde una responsabilidad importante del gobierno es remediar los fracasos del mercado en la asistencia sanitaria a través de la regulación y de la distribución de recursos.
     

Los pacientes y comunidades (gente) como guardianes de los sistemas de salud

Los pacientes pueden despeñar un papel importante en la rendición de cuenta, y deberían abogar para sistemas de asistencia sanitaria centrada en el paciente: participativa, inclusiva, transparente y responsable ante pacientes y sus comunidades. 

Un sistema de asistencia sanitaria centrada en el paciente es diseñado y entregado no solamente para responder a las preferencias y necesidades de los pacientes de manera que el cuidado de salud sea apropiado y rentable, sino que también está diseñado para promover una mayor supervisión del paciente mediante la promoción de una mayor responsabilidad de los pacientes para un uso óptimo. La asistencia sanitaria centrada en el paciente mejora los resultados sanitarios, la calidad de vida, equidad, igualdad, el rendimiento y la eficacia. Crea un valor óptimo para la inversión en salud bajo los SDG 2030.

Las prioridades de los pacientes, familias y cuidadores son diferentes en cada país y de un área de enfermedad a otra, pero de esta diversidad salen prioridades comunes. Para alcanzar la asistencia sanitaria centrada en el paciente el sistema de salud debe basarse sobre estos cinco principios:

  1. Respeto
  2. Elección y empoderamiento
  3. Involucramiento del paciente en la política sanitaria
  4. Acceso y apoyo con un enfoque basado en el ciclo de vida
  5. Acceso oportuno a informaciones y consejos relevantes y precisos.